jueves, 28 de noviembre de 2013

Ensayo Final (Corrección)

Facultad de Ciencias de la Comunicación, UBA
Taller de Expresión I (Cát.Cortés)
Juan Manuel Bonet
ConsignaEnsayo breve sobre una palabra o expresión en uso (3 carillas aprox).
Palabra elegida: Pecho Frío
Original: 21/11/2013

Pecho Frío: cuando ser bueno no alcanza

Argentina es un país por naturaleza amante de los deportes. Al igual que Estados Unidos, no solo tenemos un deporte popular sino varios. En el país del norte predominan el “baseball”, “basketball” y el “fútbol americano”, mientras que en nuestro territorio el fútbol, basquet y el automovilismo son los deportes populares. Detrás de este grupo se encontrarían el boxeo, que tuvo su etapa dorada en décadas pasadas, y el tenis, que a través de los años tiene altas y bajas en la atención de los argentinos, de acuerdo a los jugadores que la legión argentina posea en ese momento.
Los argentinos somos un pueblo hincha fanático de los mundiales. De cualquier deporte. Cuando cada cuatro años se juega el Mundial de fútbol, prácticamente el país se para el día que juega la selección. Si hablamos de otros deportes, los picos de ratings de la televisión suben cuando en la pantalla pasan la Copa Davis (lo que vendría a ser el Mundial de Tenis) o alguna Copa del mundo de cualquier otro deporte: handball, rugby, hockey, etc. Nada atrae más a un argentino que ver a un deportista o a un equipo representando a su país en un torneo internacional. 
Tan arraigado esta el deporte en nuestra cultura y en las charlas de todos los días, que hemos creado un diccionario propio cuando nos referimos al tema. Dentro de este mundo, la palabra “crack” no se utiliza para decir o describir que algo se rompió o, como la palabra “perro” no se refiere a nuestro amigo de cuatro patas. En los últimos años, ha entrado a nuestro vocabulario habitual, la expresión “Pecho frio” (o simplemente “Pecho”) nacida en el ámbito del fútbol y que se fue expandiendo a los demás deportes. Este efecto expansivo se dio porque el fútbol es el deporte (por lejos) más popular de nuestro país. Seguramente, a la persona que le guste el básquet, el tenis, los “fierros” como cualquier otro deporte, por ser argentino tiene mínimamente una atracción hacia el “balón pie”.  “Pecho frío” es una variación de “no tiene sangre en las venas”, cuando se quiere decir que alguien no demuestra ningún tipo de emoción, pasión o compromiso con algo o alguien.
Como fanáticos del deporte que somos, muchas veces creemos saber. Como creemos saber, nos damos el derecho a opinar. Como podemos opinar, muchas veces calificamos, criticamos, juzgamos y desprestigiamos sin saber realmente lo que estamos diciendo. La palabra “Pecho frío” es la favorita de los argentinos para hacerlo.

Origen, significado  y  usos

Esta palabra que nació y funciona como un agravio, apareció por primera vez el 2 de Mayo de 1987. Ese día, Newell´s Old Boys de Rosario perdió el campeonato de primera división del fútbol argentino a manos de su archirrival Rosario Central, y el propio entrenador de Newell´s, Jorge Raúl “El Indio” Solari, a la hora de pararse en frente de los periodistas y justificar la derrota, dedico unas palabras poco agradables a sus hinchas:

               "Éste es un campañón, yo estoy conforme. Newell's es como ese hijo rico que tiene de todo: un yate, un departamento, un 0 km, pero todavía le falta algo. Aquí sólo falta el campeonato, pero estoy seguro de que Newell's lo va a lograr: no fue hoy, será mañana o pasado, pero lo va a lograr. A este plantel joven no se les puede pedir más, dejaron todo. A los que sí hay que pedirles más es a los de la popular, son unos pechos fríos, y si en vez de insultar como hoy, cuando nos jugábamos un campeonato, hubiesen alentado, seríamos los campeones por 6 ó 7 puntos. Sí, así de decisivos fueron. Siempre es importante tener una hinchada que te siga y que te aliente”

Así surgió el “pecho frío”. Era aquella persona que no alienta a su equipo, que se dedica a la crítica destructiva y al insulto. Esa persona que no acompañaba a su amado club en los malos momentos como sí lo hacía en las épocas de gloria. Esa persona era considerada un “Pecho frío”.

 En Argentina es intolerable una persona así. Es mala palabra. Mala persona. El hincha debe ser festivo, alegre, con una constante demostración de amor por sus colores a través de cantos, banderas y papelitos. Un hincha argentino, del club que sea, no puede ser tranquilo, pasivo y apreciar un partido de fútbol de forma pacífica y ordenada expresando una frialdad propia de los habitantes de los países nórdicos de Europa. El hincha debe ser como lo que es, un latinoamericano de sangre caliente; los demás serán “pechos fríos”.
 De a poco, “pecho frío” fue entrando en los diálogos del hincha argentino con el único objetivo de burlarse de su contrincante (de ese “hincha que no alienta. No como yo, que apoyo a mi equipo de principio a fin. En las buenas y en las malas”) hasta convertirse en el “insulto” más fuerte y utilizado del habla cotidiano del futbolero, incluso superando a los clásicos agravios como “puto” y “cagón”.

Con el pasar de los años, sus usos y maneras fueron cambiando. El objeto de la expresión dejó de ser aplicado a la hinchada rival y pasó a vincularse con los protagonistas del deporte. El objetivo de la ofensa pasó de las tribunas a estar en el campo de juego.

El tiempo y el constante uso de “pecho frío” fue transformando el significado original creado (sin saberlo) por Jorge Solari en 1987.  El uso común y actual va dirigido a los deportistas que son considerados como personas de poco carácter para jugar partidos trascendentales o que no tienen el mismo rendimiento en esa clase de encuentros. En otras palabras, cuando “las papas queman” y esas personas no responden a la altura de las expectativas. Eso es un "pecho frío” o por lo menos es el significado socialmente aceptado actualmente.
Cuando un equipo o un jugador son los grandes candidatos a ganar una final o un torneo importante y no consiguen ese resultado esperado, se dice que “pechearon” o que fueron unos “pechos fríos”. Lo mismo pasa cuando ese competidor pierde la oportunidad de alzarse con la victoria, y faltando poco para que el encuentro se termine, su rival da vuelta el resultado y se lleva el triunfo. “Tenían el partido ganado pero pechearon al final. Perdieron porque fueron unos pechos fríos”.

Los “Pechos fríos” argentinos

                En nuestro país tenemos grandes exponentes de “pechofrialdad”. No solo en el fútbol sino en varios deportes. En el tenis, Gabriela Sabatini, es poseedora de este siniestro apodo por perder 28 finales en su carrera, la mayoría fueron contra la alemana, ex número uno del mundo, Steffi Graf. Los duelos entre estas dos tenistas desde mediados de los 80´s hasta mediados de los 90´s eran bastante especiales y los ojos del mundo del tenis se posaban en ellos. Sabatini terminó siendo considerada  “segunda de Graff” por la cantidad de finales perdidas contra ella y el amplio historial a favor de la alemana (29 partidos gano Graff contra 11 de Sabatini).
                La imagen de Gabriela Sabatini que quedo es la de una mujer que, por falta de carácter (por ser “pecho”) no llegó a ser número uno del mundo, ganar más títulos y opacar a su “enemiga”, Steffi Graf.
  
              Si pasamos al automovilismo, el gran "pecho frío” de este deporte en Argentina es el actual Senador por la provincia de Santa Fe, Carlos Reutemann que fue corredor de Fórmula 1 desde 1972 hasta 1982. A pesar de su larga trayectoria en la máxima categoría de este deporte, a Reutemann se lo recuerda por ser “segundón”. En 1981 el corredor argentino llegaba a la última carrera del campeonato como líder pero terminó en el octavo puesto, y perdió el título de la mano del brasilero Nelson Piquet por un solo punto de diferencia.

Años después, la palabra “pecho frío” aparecería en el vocabulario de los argentinos y se transformaría en un elemento para recordar aquel segundo puesto del santafesino. “Perdió el campeonato por pecho frío.” "Tenía el campeonato ganado pero termino pecheando al final".

Pasando al deporte mas popular de nuestro país, hay varios jugadores de fútbol que son considerados “pechos” por la gente. De todos ellos, Juan Román Riquelme es uno de los más reconocidos con este apodo. El actual jugador de Boca Juniors es conocido por tener cara de pocos amigos como si siempre estuviera triste o si tuviera un problema que lo aquejara constantemente. Esta personalidad fría, que no exterioriza en su cara muchas emociones, junto con la falta de títulos importantes en la Selección argentina y su poco despliegue físico y una supuesta falta de compromiso dentro de la cancha, lo han hecho merecedor de la calificación de “pecho frío” como una de sus cualidades.

Los ejemplos que podríamos seguir mencionando serían inagotables. La gran mayoría de los casos son casi iguales: grandes deportistas que dio nuestro país y que no llegaron a ser considerados los mejores en su deporte o no cumplieron con las expectativas, el pueblo argentino los condenó por “pechos fríos”.  Si ser “pecho frío” es alguien que no tiene carácter para afrontar momentos complicados ¿Por qué se considera así a una tenista que ganó 27 títulos en su carrera y llegó a ser número tres del mundo, como lo fue Gabriela Sabatini?  Cabe destacar que no solo “Gaby” ha sido la mejor tenista de la historia en Argentina sino que ninguna que vino después ni siquiera le ha pisado los talones en su trayectoria.
Carlos Reutemann habrá perdido de manera increíble un campeonato de Formula 1 pero nadie puede decir que su carrera profesional sea mala. En su palmarés en la máxima categoría del automovilismo obtuvo 12 victorias, 45 podios y 6 “pole positions” en 144 carreras puntuables. Esta trayectoria solo fue superada por un argentino llamado Juan Manuel Fangio, considerado por muchos el mejor corredor del mundo. Todos los corredores que tuvieron la suerte de llegar a la Formula 1, no pudieron sumar ningún punto y mucho menos ganar una carrera.

 Juan Román Riquelme es otro deportista que lleva en su espalda varios títulos importantes a pesar del apodo de “pecho frío”. El nacido en Don Torcuato, tiene 6 Títulos nacionales y 8 Internacionales siendo uno de los jugadores más ganadores de la historia del fútbol argentino.

Como dije más arriba, somos fanáticos de los deportes y muchas veces creemos saber lo suficiente como para opinar y juzgar. A veces, nadie se pone a considerar el esfuerzo que una persona tiene que hacer para llegar al nivel más alto. Pocos saben lo que cuesta ponerse codo a codo con los mejores del mundo. Todo eso se desconoce, o no se quiere conocer, para que, una vez que ese alguien llega a ese lugar, le exigimos que llegue más lejos. Todo eso es lo que creemos saber pero en realidad, no sabemos nada.

Somos fanáticos de los deportes y expertos en exigir más de lo que nos dan. Siempre subimos la vara más alto. Transformamos a posibles ídolos y personajes ilustres de nuestro deporte en “Pechos fríos” a la primera derrota que sufren.  Nos cuesta reconocer sus logros y las cosas que han logrado para su disciplina pero no tenemos problemas para ponerlos siempre debajo de otro deportista que fue mejor.

Para peor, el día que esas personas no estén entre nosotros, las recordaremos. Festejaremos sus victorias pasadas, repasaremos sus logros épicos y diremos con la cara de la piedra más dura que existe: “Que lastima, que al pecho frío este, no se lo reconoció en vida”.

Ensayo Final.

Facultad de Ciencias de la Comunicación, UBA
Taller de Expresión I (Cát.Cortés)
Juan Manuel Bonet
ConsignaEnsayo breve sobre una palabra o expresión en uso (3 carillas aprox).
Palabra elegida: Pecho Frío
Original: 21/11/2013

Pecho Frío: cuando ser bueno no alcanza

Argentina es un país por naturaleza amante de los deportes. Al igual que Estados Unidos, no solo tenemos un deporte popular sino varios. En el país del norte predominan el “Baseball”, “Basketball” y el “Fútbol Americano”, mientras que en nuestro territorio el fútbol, Basquet y el automovilismo son los deportes populares. Detrás de este grupo se encontrarían el Boxeo, que tuvo su etapa dorada en décadas pasadas, y el Tenis, que a través de los años tiene altas y bajas en la atención de los argentinos de acuerdo a los jugadores que la legión argentina posea en ese momento.
Los argentinos somos un pueblo hincha fanático de los Mundiales. De cualquier deporte. Cuando cada cuatro años se juega el Mundial de fútbol, prácticamente el país se para el día que juega la selección. Si hablamos de otros deportes los picos de ratings de la televisión suben cuando en la pantalla pasan la Copa Davis (lo que vendría a ser el Mundial de Tenis) o alguna Copa del mundo de cualquier otro deporte: Handball, Rugby, Hockey, etc. Nada atrae más a un argentino que ver a un deportista o a un equipo representando a su país en un torneo internacional. 
Tan arraigado esta el deporte en nuestra cultura y en las charlas de todos los días, que hemos creado un diccionario propio cuando nos referimos al tema. Dentro de este mundo, la palabra “Crack” no se utiliza para decir o describir que algo se rompió o la palabra “perro” no se refiere a nuestro amigo de cuatro patas. En los últimos años, ha entrado a nuestro vocabulario habitual, la palabra “Pecho frio” (o simplemente “Pecho”) con la característica especial de tener un nacimiento exclusivo en el ámbito del fútbol y que se fue expandiendo a los demás deportes. Este efecto expansivo se dio porque el fútbol es el deporte (por lejos) mas popular de nuestro país. Seguramente, a la persona que le guste el Básquet, el Tenis, los “Fierros” como cualquier otro deporte, al ser argentino tiene mínimamente una atracción hacia el “balón pie”.  “Pecho frío” es una variación similar a “no tiene sangre en las venas” cuando se quiere decir que alguien no demuestra ningún tipo de emoción, pasión o compromiso con algo o alguien.
Como fanáticos del deporte que somos, muchas veces creemos que saber. Como creemos saber, nos damos el derecho a opinar. Como podemos opinar, muchas veces calificamos, criticamos, juzgamos y desprestigiamos sin saber realmente lo que estamos diciendo. La palabra “Pecho frío” es la favorita de los argentinos para hacerlo.

Origen, significado  y  usos

Esta palabra funciona que nació y funciona como un agravio apareció por primera vez el 2 de Mayo de 1987. Ese día, Newell´s Old Boys de Rosario perdió el campeonato de primera división del fútbol argentino a manos de su archirrival Rosario Central y el propio entrenador de Newell´s, Jorge Raúl “El Indio” Solari, a la hora de pararse en frente de los periodistas y justificar la derrota, dedico unas palabras poco agradables a sus hinchas:

               "Éste es un campañón, yo estoy conforme. Newell's es como ese hijo rico que tiene de todo: un yate, un departamento, un 0 km, pero todavía le falta algo. Aquí sólo falta el campeonato, pero estoy seguro de que Newell's lo va a lograr: no fue hoy, será mañana o pasado, pero lo va a lograr. A este plantel joven no se les puede pedir más, dejaron todo. A los que sí hay que pedirles más es a los de la popular, son unos pechos fríos, y si en vez de insultar como hoy, cuando nos jugábamos un campeonato, hubiesen alentado, seríamos los campeones por 6 ó 7 puntos. Sí, así de decisivos fueron. Siempre es importante tener una hinchada que te siga y que te aliente”
Así surgió el “Pecho frío”. Era aquella persona que no alienta a su equipo, que se dedica a la crítica destructiva y al insulto. Esa persona que no acompañaba a su amado club en los malos momentos como si lo hacía en las épocas de gloria. Esa persona era considerada un “Pecho frío”.
 En Argentina es intolerable una persona así. Es mala palabra. Mala persona. El hincha debe ser festivo, alegre, con una constante demostración de amor por sus colores a través de cantos, banderas y papelitos. Un hincha argentino, del club que sea, no puede ser tranquilo, pasivo y apreciar un partido de fútbol de forma pacífica y ordenada denotando una frialdad propia de los habitantes de los países nórdicos de Europa. El hincha debe ser como lo que es, un latinoamericano de sangre caliente; los demás serán llamados “Pechos fríos”.
 De a poco, “Pecho frío” fue entrando en los diálogos del hincha argentino con el único objetivo de burlarse de su contrincante (de ese “hincha que no alienta. No como yo, que apoyo a mi equipo de principio a fin. En las buenas y en las malas”) hasta convertirse en el “insulto” mas fuerte y utilizado del habla cotidiano del futbolero, incluso superando a los clásicos agravios como “Puto” y “Cagón”.
Con el pasar de los años, sus usos y maneras fueron cambiando. El objeto de la palabra dejo de ser una cargada para la hinchada rival sino para los protagonistas del deporte. El objetivo de la ofensa paso de las tribunas a estar en el campo de juego.
El tiempo y el constante uso de “Pecho frío” fue transformando el significado original creado (sin saberlo) por Jorge Solari en 1987.  El uso común y actual va dirigido a los deportistas que son considerados como personas de poco carácter para jugar partidos trascendentales o que no tienen el mismo rendimiento en esa clase de encuentros. En otras palabras, cuando “las papas queman” esas personas no responden a la altura de las expectativas. Eso es un “Pecho frío” o por lo menos es el significado socialmente aceptado actualmente.
Cuando un equipo o un jugador son los grandes candidatos a ganar una final o un torneo importante y no consiguen ese resultado esperado, se dice que “pechearon” o que fueron unos “Pechos fríos”. Lo mismo pasa cuando ese competidor pierde la oportunidad de alzarse con la victoria, y faltando poco para que el encuentro se termine, su rival da vuelta el resultado y se lleva el triunfo. “Tenían el partido ganado pero pechearon al final. Perdieron porque fueron unos Pechos fríos”.

Los “Pechos fríos” argentinos

                En nuestro país tenemos grandes exponentes de “pechofrialdad”. No solo en el fútbol sino en varios deportes. En el tenis, nos encontramos a Gabriela Sabatini. Poseedora de este siniestro apodo por perder 28 finales en su carrera y la mayoría de ellas fueron contra la alemana, ex número uno del mundo, Steffi Graf. Los duelos entre estas dos tenistas desde mediados de los 80´s hasta mediados de los 90´s eran bastante especiales y los ojos del mundo del tenis se posaban en ellos. Sabatini termino siendo considerada  “segunda de Graff” por la cantidad de finales perdidas contra ella y el amplio historial a favor de la alemana (29 partidos gano Graff contra 11 de Sabatini).
                La imagen que quedo de Gabriela Sabatini fue la de una mujer que por falta de carácter (por ser “Pecho”) no llego a ser número uno del mundo, ganar más títulos y poder opacar a su “enemiga” Steffi Graf.
                Si pasamos al automovilismo, el “gran Pecho frío” de este deporte en Argentina es el actual Senador por la provincia de Santa Fe, Carlos Reutemann que fue corredor de Formula 1 desde 1972 hasta 1982. A pesar de su larga trayectoria en la máxima categoría de este deporte, a Reutemann se lo recuerda por ser “segundon”. En 1981 el corredor argentino llegaba ala última carrera del campeonato como líder pero termino en el octavo puesto, y perdió el título de la mano del brasilero Nelson Piquet por un solo punto de diferencia.
Años después, la palabra “Pecho frió” aparecería en el vocabulario de los argentinos y se transformaría en un elemento para recordar aquel segundo puesto del santafesino. “Perdió el campeonato por Pecho frió.”
Pasando al deporte mas popular de nuestro país, hay varios jugadores de fútbol que son considerados “Pechos” por la gente. De todos ellos, Juan Román Riquelme es uno de los mas reconocidos con este seudónimo. El actual jugador de Boca Juniors es conocido por tener cara de pocos amigos como si siempre estuviera triste o si tuviera un problema que lo aquejara constantemente. Este personalidad fría, que no exterioriza con su cara muchas emociones, junto con la falta de títulos importantes en la Selección argentina y su poco despliegue físico y una supuesta falta de compromiso dentro de la cancha, lo han hecho dueño de “ser un Pecho frío” como una de sus cualidades para una gran parte de la sociedad futbolera argentina.
Los ejemplos que podríamos mencionar serían inagotables. La gran mayoría de los casos son casi iguales. Grandes deportistas que dio nuestro país que no llegaron a los ser considerados los mejores en su deporte o no cumplieron con las expectativas, el pueblo argentino lo condena de “Pecho frío”.  Si ser “Pecho frío” es alguien que no tiene carácter para afrontar momentos complicados ¿Por qué se considera así a una tenista que ganó 27 títulos en su carrera y llego a ser número tres del mundo, como lo fue Gabriela Sabatini?  Cabe destacar que no solo “Gaby” ha sido la mejor tenista de la historia en Argentina sino que ninguna que vino después le ha ni siquiera pisado los talones en su trayectoria.
Carlos Reutemann habrá perdido de manera increíble un campeonato de Formula 1 pero nadie puede decir que su carrera profesional sea mala. En su palmarés en la máxima categoría del automovilismo obtuvo 12 victorias, 45 podios y 6 “pole positions” en 144 carreras puntuables. Esta trayectoria solo fue superada por un argentino llamado Juan Manuel Fangio, considerado por muchos el mejor corredor del mundo de la historia. Todos los corredores que tuvieron la suerte de llegar a la Formula 1, no pudieron sumar ningún punto y mucho menos ganar una carrera.
 Juan Román Riquelme es otro deportista que lleva en su espalda varios títulos importantes a pesar del apodo de “Pecho Frío”. El nacido en Don Torcuato, tiene 6 Títulos nacionales y 8 Internacionales siendo uno de los jugadores más ganadores de la historia del fútbol argentino.
Como dije más arriba, somos fanáticos de los deportes y muchas veces creemos saber lo suficiente como para opinar y juzgar. A veces, nadie se pone a considerar el esfuerzo que una persona tiene que hacer para llegar al nivel más alto. Pocos saben lo que cuesta ponerse codo a codo con los mejores del mundo. Todo eso se desconoce, o no se quiere conocer para que una vez que ese alguien llega a ese lugar, le exigimos que llegue más lejos. Todo eso es lo que creemos saber pero en realidad, no sabemos nada.
Somos fanáticos de los deportes y expertos en exigir mas de lo que nos dan. Siempre subimos la vara mas alto. Transformamos a posibles ídolos y personajes ilustres de nuestro deporte en “Pechos fríos” a la primera derrota que sufren.  Nos cuesta reconocer sus logros y las cosas que han logrado para su disciplina pero no tenemos problemas para ponerlos siempre debajo de otro deportista que fue mejor.
Para peor, el día que esas personas no estén entre nosotros, las recordaremos. Festejaremos sus victorias pasadas, repasaremos sus logros épicos y diremos con la cara de la piedra mas dura que existe: “Que lastima, que al Pecho frío este, no se lo reconoció en vida”.



martes, 22 de octubre de 2013

Confirmación

Facultad de Ciencias de la Comunicación, UBA
Taller de Expresión I (Cát.Cortés)
Juan Manuel Bonet
Título: Aislamiento de la comunicacción
ConsignaHacer la confirmación del texto de Adorno "Aislamiento por comunicación"
Original: 17/10/2013


Es una tendencia que se ve cada vez con más claridad. El avance de la humanidad esta separando cada vez más a los hombres. El hombre, un ser social por naturaleza, está viajando en línea recta, y sin parada alguna,  al individualismo. Theodor Adorno (1903-1969), filosofo alemán, lo explica de la siguiente manera en su texto  Aislamiento por comunicación publicado en el libro “Dialéctica del Iluminismo”: “El progreso separa literalmente a los hombres. Los tabiques y subdivisiones en oficinas y bancos permitían al empleado charlar con el colega y hacerlo partícipe de modestos secretos; las paredes de vidrio de las oficinas modernas, las salas enormes en las que innumerables empleados están juntos y son vigilados fácilmente por el público y por los jefes no consienten ya conversaciones o idilios privados.”
Lo paradójico de este problema; lo contradictorio de esta jaula de hierro en la que la humanidad se encierra mas y mas, es que los mismos medios de comunicación también separan a las personas. Los grandes avances tecnológicos de los últimos años, que han posibilitado la aparición de Internet, del celular, la televisión junto con otros aparatos que tienen la función de crear enlaces, entre las personas por momentos hacen lo contrario. Adorno, dice al respecto: “Pero el medio de comunicación separa a los hombres también físicamente. El auto ha tomado el lugar del tren. El coche privado reduce los conocimientos que se pueden hacer en un viaje al de los sospechosos que intentan hacerse llevar gratis. Los hombres viajan sobre círculos de goma rígidamente aislados los unos de los otros.” Este ejemplo de Adorno se puede trasladar a cualquier invento de la actualidad. Al igual que el auto, hay otros artefactos que dividen o separan a las personas. El auto impide que las personas se reúnan en los colectivos, trenes o cualquier medio masivo. Los celulares hipnotizan a sus amos aislándolos de su ambiente. Lo mismo sucede con los MP3, IPods y cualquier reproductor de música. Uno se separa de los que están alrededor, creando una burbuja propia donde solo existe su celular y sus música.
Los medios de comunicación del siglo XXI son una gran herramienta para unir a las personas que están alejadas pero son una muralla para las que están cerca. Uno puede tener una charla al instante con alguien que vive a miles de kilómetros de su casa pero, por otro lado, parece no existiera “el de al lado” cuando uno saca su aparto telefónico del bolsillo. La computadora es una herramienta que nos permite el acceso a una cantidad de información inimaginable pero, a su vez, invita a la gente a quedarse en sus casas. En vez de ir al cine, bajamos la película por internet. Antes los chicos jugaban a la pelota en las calles, hoy juegan a la guerra on line. Las mujeres ven videos de clases de aerobics en vez de ir a un gimnasio y hacer ese ejercicio en grupo. Así,  podría seguir con los ejemplos para demostrar la teoría de Adorno. 

martes, 1 de octubre de 2013

BUITRE

Facultad de Ciencias de la Comunicación, UBA
Taller de Expresión I (Cát.Cortés)
Juan Manuel Bonet
Título: Buitre
Consigna: Comparar una persona de la vida pública con un animal (Menem-Buitre)
Original 3/10/2013

Hay animales que tienen mala fama, una mala prensa para decirlo más claro. Hay seres inocentes que por el solo hecho de seguir sus instintos y comportarse como Dios lo manda sufren las críticas de la opinión pública de las personas.  A las orcas marinas se las castiga por comer pequeñas focas, al cocodrilo se lo acusa de tener lágrimas falsas y al tiburón se lo caracteriza por ser un animal que le encanta la sangre y que por eso disfruta matar gente que invade su hábitat natural. Esa gente esta en un lugar que no les pertenece a ellos, les pertenece justamente al tiburón ¿Alguna vez vieron a un tiburón matar a una persona en el medio de una ciudad?
Mi animal favorito, también tiene una fama deplorable. Su naturaleza lo hizo distinto a los demás. El buitre tiene la particularidad de alimentarse de animales muertos, por lo cual, la madre naturaleza lo creó con carencia de garras poderosas; las que tiene son cortas y romas, más adaptadas para andar, que para matar. Esta manera distinta de alimentarse lo adjudico de un despreció de la humanidad. A este animal se lo asocia con la muerte injustamente porque, como ya dije, no mata a su presa. Espera que ella muera por si sola para comerse sus restos. Si en una película, el protagonista se está arrastrando por un desierto, muerto de hambre, sediento y con poca energía, nunca falta el momento en que la cámara enfoque a la “muerte”. Es el momento donde el buitre aparece en escena.
Es una lástima que nadie se maraville con su vuelo majestuoso donde despliega sus enormes alas. Para hacerlo, debido a  su gran tamaño debe  utilizar las corrientes térmicas para elevarse y mantener los largos planeos que necesitan para patrullar grandes extensiones. Son pocos los que podemos apreciar los pequeños detalles de las bellezas del mundo natural.
Es curioso, pero muchas veces nos olvidamos que venimos de ese mundo. El hombre es un ser natural. Es un animal que posee la capacidad de razonar. De este animal, distinto al resto, suelen salir ejemplares mucho peores que el buitre pero que, sin embargo, supieron tener una gran aceptación entre sus semejantes. En nuestro país hubo uno, que al igual que el buitre, se alimentaba de la muerte. Supo alimentarse de votos y aprobaciones mientras cientos de personas se hundían en la pobreza y el hambre, y morían en ella. A pesar de eso, todos lo querían. Lo aplaudían y festejaban si aparecía jugando al fútbol, como lo hizo en algún partido benéfico solamente para poner su cara y aparentar su unión a la causa. Mostraba su simpatía cuando se lo veía manejando Ferraris o riéndose en programas de televisión, como las veces que estuvo con Marcelo Tinelli y los demás se reían con él. Esa persona gozaba de una buena fama, la que le falta al buitre. Sin embargo, ese animal riojano se alimento por diez años de la pobreza y del desempleo que llegó al 25% en su mandato, de la injusticia y de la desigualdad social. Esa persona se alimento, al igual que el buitre, de la muerte. El Buitre espera a que su presa muera para poder comer, Menem en cambió crecía en riquezas mientras mucha gente moría en el país. Vivió a costas de la muerte de un país entero.

La culpa no es del buitre, en este caso, sino del que le da de comer. El buitre ganó una vez, ganó dos veces y llego a ganar una tercera y última vez. Hoy miro una foto suya en el diario. Se lo ve viejo, calvo, con arrugas en su cara y cuello (como el buitre) y débil. Solo que ahora, no posee esa buena imagen que tenía años atrás. Ahora nadie lo quiere, o mejor dicho, casi nadie. Cada vez mas, Carlos se asemeja al buitre. Espero que algún día el buitre sepa disculparme.